«Soy una mujer que come para vivir, no que vive para comer»

Comencé a interesarme por la comida sana cuando a mi papá lo diagnosticaron con cancer. Empecé a leer y estudiar sobre el tema para así poder ayudar a mi papá...

Comencé a interesarme por la comida sana cuando a mi papá lo diagnosticaron con cancer. Empecé a leer y estudiar sobre el tema para así poder ayudar a mi papá. Todo los libros que leía siempre conectaban con lo mismo; “Dieta alta en verduras,hojas verdes, frutas, granos y semillas”.

Esto sucede en el 2003  cuando la onda de la comida saludable en Panamá estaba en pañales.

Luego 2007 comencé a practicar yoga y como las casualidades no existen, una cosa se conecta con la otra y el tema de la comida vuelve a relucir.  En  Yoga se aconseja tener una dieta vegetariana por compasión con otros seres vivos, así que me tire a el agua 2008 y comencé a cambiar mi alimentación a vegetariana. Empecé dejando la carne, luego pollo y hasta incursione en el estilo de Raw Vegan por un tiempo.

Hoy en día puedo decir que soy una mujer que come para vivir, no que vive para comer. Me gusta comer sano. Me siento liviana y me siento con fuerza. Me siento bien después de haber comido. Me gusta sentir que los alimentos que entran a mi cuerpo le aportan salud. Me gusta saber de dónde vienen los alimentos que consume mi familia. He aprendido amar todos los vegetales, hasta los que no me gustaban ahora me gustan(como la remolacha), los he aprendido amar porque he estudiado lo bueno que son para mi.

Al cambiar mi percepción acerca de la comida, cambiaron mis gustos. Yo tengo el poder de cambiar mi genética solo cambiando mi alimentación. Los alimentos que yo como son los alimentos que alimentan mis células. En otras palabras, los alimentos que consumimos son los que van a dirigir el comportamiento celular de nuestro cuerpo de una manera positiva o negativa.

La comida es lo que le da vida a el cuerpo. Y tú decides que tipo de vida quieres darle.